Trabajar como cuidadora de personas mayores significa brindar apoyo y atención a personas de edad avanzada que, por diferentes motivos (como enfermedades, discapacidad o simplemente envejecimiento), necesitan ayuda para realizar sus actividades diarias.
Este trabajo puede incluir:
Asistencia personal: ayudar con la higiene (bañarse, vestirse, ir al baño), alimentación y movilidad.
Acompañamiento emocional: ofrecer compañía, conversar, leer con ellos o simplemente estar presente para evitar la soledad.
Tareas del hogar: realizar labores básicas como cocinar, limpiar, hacer compras o administrar la medicación.
Supervisión médica básica: controlar que tomen sus medicamentos, asistirlos a citas médicas y estar atentos a señales de problemas de salud.
Además, ser cuidadora implica tener paciencia, empatía, responsabilidad y respeto, ya que se trabaja con personas que merecen un trato digno y humano en una etapa vulnerable de sus vidas.
En resumen, es un trabajo que combina atención física y emocional, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.